Desde este mes de junio, la selcción ecuatoriana participa en su segundo mundial.

jueves, julio 06, 2006

Francia finalista


Sorprendió de entrada Francia, cuando todavía el partido se estaba armando. Ni un minuto marcaba el reloj y Malouda aprovechó un descuido para quedar de cara al arquero, aunque sin ángulo. Levantó la cabeza y cruzó un zurdazo que pasó lejos. Señal, al menos, de que había promesas de emociones. A diferencia del arranque de la semifinal entre Italia y Alemania, hoy se planteó un juego más largo, de golpe por golpe, en el que los dos equipos se expusieron abiertamente y asumieron las consecuencias. No extrañó que Portugal contestara casi de inmediato. Deco se fue abriendo camino en medio de los rivales que se le alejaban y en el momento en que se acomodó, sacó un derechazo rasante que Barthez despejó en dos tiempos hacia el costado.

Esas jugadas, apenas, demostraron las intenciones de ambos. Querían jugar, priorizar las virtudes propias sobre los errores ajenos. Buena decisión, por cierto. Fue así que la pelota iba y venía, no frenaba en la mitad de la cancha. Maniche casi la cuelga arriba, a los 8 minutos. Lo dejaron libre y sacó un bombazo que le hizo sombra al travesaño.

Cómo no ilusionarse, entonces. Había vida en las dos áreas y el peligro estaba latente. En la lucha de los talentosos, Portugal pareció sacarle ventaja a Francia. Porque Figo se estacionó sobre la derecha y se cansó de meter pases en profundidad, de adentro hacia fuera para descolocar a los defensores. Faltó, sí, que Cristiano Ronaldo y Pauleta encontraran su lugar entre los marcadores rivales, quienes los encimaban y no les permitían maniobrar adentro del área. A Zidane, en cambio, no le llegaba la pelota. La pedía, pero los intentos franceses dependían de Ribery. Tampoco aparecía Henry, bien controlado por los defensores portugueses.

Portugal supo trabajar las jugadas, más allá de que le faltó justeza en la definición. El balón pasaba por Deco, después por Figo y sucesivamente por el resto. La idea era tocar corto, lateralizar para fabricar espacios y explotar la potencia de los de arriba. Fue todo un tema entrarle a Francia, que cedió la iniciativa y agrupó gente en el fondo, aunque sin perder de vista que de contra también podía sorprender, sobre todo a partir de las proyecciones por la izquierda de Malouda, quien de buenas a primeras se convirtió en un socio perfecto tanto para Zidane como para Henry.

Igual, aquel comienzo prometedor se fue estancando de a poco. Los dos se mostraron prolijos en los traslados, pero chocaron con la misma piedra: la falta de resolución en ataque.

Hasta que apareció Henry y su talento. Enganchó en una baldosa (¿lo único que hizo en toda la noche?), Ricardo Carvalho pasó de largo y torpemente le tocó el botín. Penal, pese a los reclamos. Zidane, prácticamente sin tomar carrera, se la cruzó a Ricardo y anotó el 1 a 0.

Portugal, claro, se desesperó. Cerró los ojos y enfiló, herido, hacia adelante. Maniche probó y Barthez, a su manera, retuvo en dos tiempos. Enseguida llegó un nuevo centro combado de Figo y Cristiano Ronaldo, justo en el momento en que se aprestaba a meter el frentazo, se desplomó a metros del arco. Pidieron la falta, pero el árbitro hizo seguir. Lo tuvo el propio Cristiano Ronaldo, cambió de marcha ante la marca del adversario y adentro del área grande disparó una bomba que le hizo luz al palo.

Se planteó la lógica en el segundo tiempo. Portugal, obligado, salió a quemar el resto. Mientras que Francia, con la ventaja en el bolsillo, manejó tranquilo los hilos. Lo pudo liquidar dos veces. Primero, luego de que Henry metiera una corrida descomunal y como si nada frenó para despachar un zurdazo de cachetada que Ricardo encontró en el camino y sacó al corner. A la vez se animó Ribery: probó desde 25 metros y el arquero rechazó arriba. De a poquito, se empezaba a justificar el triunfo.

Los portugueses, aún sin un panorama de juego claro, siguieron yendo para adelante. Pauleta estuvo a punto de gritar el empate. Lo dejaron muy solo dentro del área, metió un giro brusco y la mandó abajo. Tenía destino de gol: pasó a milímetros del palo derecho de Barthez.

Quedaba media hora, todavía. Cualquier cosa podía pasar. Portugal empezó a empujar. Y a reclamarle al árbitro por cada acción dudosa. Ya a esa altura no se jugaba tan bien. Francia, preocupado por cuidar la diferencia, arriesgó lo indispensable. Portugal planteó las cosas en campo adversario, sin encontrar la fórmula de desequilibrio.

El final encontró a Portugal volcada en ataque. Fue sin saber a dónde. Francia, viejo zorro en estos menesteres, "pinchó" la pelota y esperó tranquilo, siempre de la mano del histórico oficio. Su fiel aliado, en definitiva.

miércoles, julio 05, 2006

El peso de los grandes


Existen equipos o selecciones, dentro del mundo del fútbol, que no realizan un gran juego o no son los suficientemente vistosos como el público quisiera pero que están precedidas de una gran jerarquía y palmarés. Estos equipos saben como jugar en momentos dificiles o que tienen que hacer en instancias decisivas, son selecciones históricas que les basta con ser efectivas y dar ciertos pasos para ser consideradas favoritas gracias al "peso de su camiseta" o a la historia que han escrito desde hace mucho tiempo.

Las selección italiana ha demostrado que, muchas veces, la historia juega en el fútbol, es así como su rival en semifinales nunca había podido derrotarla en una competición oficial de la FIFA y esta vez no fue la excepción. El argentino Carlos Salvador Bilardo decía, antes de empezar el mundial, que: "...si la selección italiana pasa de la primera ronda, está poara campeón porque los tanos se las saben todas y en esas instancias habría que tenerles más respeto del que se puede tener a cualquier otro equipo..."



Así fue como Italia llegó a la final de esta Copa Mundial, durante cinco partidos exhibió un fútbol efectivo pero sin demostrar mayor capacidad de juego en equipo y de fútbol ofensivo sino más bien jugó al contragolpe y trató de ganar por sus individualidades, más no por jugar en bloque. En cambio, en este último partido, como dicen los italianos: "estuvo bellisima la italia", pues jugo ofensivamente, casi siempre tenía el balón pegado al piso y jugaron en bloque desde atrás con una gran actuación de su capitán Fabio Cannavaro y su arquero Gianluigi Buffon en la defensa, una línea de volantes con un Gennaro Gatusso siempre luchador y con Andrea Pirlo que tiene mucha técnica y fantasía en sus pies. Así Italia se coloca por sexta vez en su historia en una final de la Copa del Mundo.

sábado, julio 01, 2006

Deprimente


Francia jugó un partido casi perfecto y eliminó a Brasil, el máximo favorito. Ronaldinho, Kaká, Ronaldo, Adriano y compañía terminaron decepcionando y se despidieron de Alemania en los cuartos de final. La prensa brasileña salió al cruce enseguida, aunque no bajan los brazos y ya están pensando en conseguir su sexto título en el Mundial de Sudáfrica en el 2010.

El diario deportivo Lance tituló en su sitio web: "El sueño del hexa tendrá que esperar cuatro años más", y dejó abierta la esperanza para el Mundial del 2010 en Sudáfrica. Luego amplía: "Brasil se retrasó mucho y dejó dominar al equipo europeo. Con Zidane como líder los franceses hicieron un buen juego de toques. Con mucha disposición, Cicinho y Robinho intentaron corregir el ataque brasileño. Pero no fueron suficientes para mejorar una pésima actuación de la selección brasileña y evitar la eliminación".

El diario Folha, en cambio, rememoró las eliminaciones de Brasil ante Francia en el Mundial de México en 1986 y en la final de 1998, en Francia: "El equipo de Francia, y Zidane, de nuevo, nos dejó en el camino", es el título. Por otro lado, destacó la descollante actuación de Zizou: "Una vez más Francia, comandada por Zinedine Zidane, acabó con el camino de Brasil hacia una nueva Copa del Mundo. Es la tercera vez que Brasil queda afuera de un Mundial a manos de Francia, marca que ninguna otra selección ostenta frente al pentacampeón". Además, cita la última victoria de los brasileños sobre los franceses, y ya ha quedado muy atrás en el tiempo. Remarcan que desde 1992 que no le ganan. El 2-0 en Paris fue la última vez, con un registro posterior de cinco juegos, tres victorias francesas y dos empates.

"Actuación apática y deprimente", titula por último O Globo. Y deja en claro la superioridad brasileña, como consuelo: "Primera vez en 16 años que Brasil no llega a una final del mundo. Francia no exhibió un gran fútbol para llegar a la victoria", finalizó.